Habla con tus partes

Nuestra Presencia nos permite comprender y cuidar, armonizar e integrar las distintas partes de nuestra persona.

Habla con tus partes

¿Recuerdas tu infancia? ¿Cuándo descubrías candidamente la vida y eras bastante susceptible? ¿Cuándo no podías escapar fácilmente de situaciones adversas ni comprender cuestiones complejas? Aquellos primeros doce años en los que no tenías las herramientas mentales ni la fortaleza psicológica de las que dispones ahora?

Todos la hemos pasado. Un período vital que nos condiciona y conforma como ningún otro. Allí se fragua, en alto grado, nuestra personalidad, o mejor dicho, nuestras subpersonalidades.

¿Subpersonalidades? 

Sí.

Cuando somos criaturas, ante una situación que experimentamos como trágica o traumática —sea intensa y puntual, sea leve pero reiterada— nuestra psique tiende a dividirse. Esta fragmentación interior no es patológica, normalmente, sino sencillamente una estrategia de adaptación y protección: nuestra mente genera subpersonalidades como forma de lidiar con el dolor.

Sin embargo, estas partes psíquicas no desaparecen con el tiempo, sino que tienden a pervivir dentro de nosotros; a menudo, inadvertidamente. Y cada una tiene sus percepciones, creencias, emociones, opiniones, recuerdos, funciones, sensaciones…

Esta teoría es el fundamento del emergente enfoque psicoterapéutico Internal Family Systems. Nos ayuda a entender —y transformar— varios fenómenos...

Un ejemplo. ¿Tienes dificultades a la hora de tomar ciertas decisiones? Quizás varias partes de tu psique se están debatiendo con voluntades aparentemente incompatibles. O hay alguna parte que no estás escuchando, pero procura hacer oír su voz, vetando tu resolución, puesto que tiene necesidades importantes y mensajes relevantes que convendría tener en cuenta.

Otro ejemplo. ¿Has presenciado el fenómeno “Jekyll y Hyde”? ¿Has visto cómo algunas personas —tú mismo/a?— se comportan de formas radicalmente diferentes, sorprendentemente contradictorias, según el momento y el contexto? Posiblemente no sea deshonestidad, sino, sencillamente, diversas partes psíquicas que toman el protagonismo en varios momentos, generando comportamientos incoherentes e incluso inverosímiles. Los casos extremos y patológicos se etiquetan como “trastorno de identidad disociativa”, más conocido como “síndrome de múltiples personalidades”; pero de una forma más sutil y benigna, todos albergamos múltiples personalidades.

Sin embargo, normalmente no reconocemos nuestra multiplicidad interior. No somos conscientes de ella. Nos identificamos sólo con la amalgama de nuestras partes psíquicas más protectoras y fuertes, puesto que nos hacen sentir seguros. Nuestras subpersonalidades más vulnerables y tiernas, o más cargadas de emociones reprimidas, suelen ser también las más invisibles, exiliadas, relegadas. Sin embargo, que no las reconozcamos no significa que no tengan una influencia importante en nuestro comportamiento; que apenas las escuchamos no implica que no se hagan notar.

Nuestras subpersonalidades están siempre presentes en cada uno de nosotros —de forma más abierta o encubierta— por lo que las actitudes y acciones que adoptamos son el resultado de la conjunción entre ellas.

Por eso, reconocer nuestras partes psíquicas, dejar que se expresen libremente, escuchar plenamente sus voluntades, empatizar con sus emociones, entender sus razones, captar sus relaciones… es una tarea de autoconocimiento vital para el progreso personal.

Una tarea que podemos realizar desde nuestra parte más esencial, a la que podemos llamar de muchas maneras, cada una con sus matices: el Ser, el Alma, el Sí-Mismo, la Conciencia, el Yo Profundo, el Centro, el Verdadero Yo, el Atman… o la Presencia, tal y como le llamamos en el método Vitalintegral.

Nuestra Presencia nos permite comprender y cuidar, armonizar e integrar las distintas partes de nuestra persona. De hecho, sólo la Presencia tiene la capacidad y misión de liderar compasivamente las distintas partes de nuestro mundo interior. En la medida en que logramos esta escucha, entendimiento y evolución de nuestra “familia interior”, nos sentimos más seguros, más íntegros, más auténticos, más alegres, más tranquilos, más vitales. Recibimos los preciosos dones que cada una de nuestras partes psíquicas tiene por ofrecer y sentimos la alegría de la coherencia y la cooperación entre ellas.

En los contextos de (trans)formación del método Vitalintegral —particularmente, las sesiones y retiros que abordan el autoconocimiento— ponemos en práctica técnicas especiales de escritura que nos facilitan dialogar con nuestras partes psíquicas de una forma tan reveladora como vivencial. Los practicantes aprenden a romper automatismos mentales y disolver bloqueos psicológicos, posibilitando una introspección que abarca partes habitualmente ocultas de su persona. Y esto, realizado con cierta regularidad, expande la paz de nuestro corazón, incrementa los poderes de nuestra mente, nutre las positividades de nuestro carácter, convirtiéndonos, así, en líderes naturales que sirven con humildad, humanidad y honestidad, ya que, tal y como dice Anthony Abbagnano, "Tu liderazgo en el mundo que te rodea, independientemente del nivel de caos y conflicto que pueda haber, comienza con tu liderazgo interior de todas las partes que eres".